sábado, 6 de junio de 2015

Un vecino inesperado

An unexpected neighbor


Hoy, en plena canícula, bajo a leer a un parque cercano. Vivo en el populoso distrito madrileño de Moratalaz, con más de 100000 almas. Son las tres y media de la tarde, una hora tranquila donde las haya. Terminada la lectura, recorro el camino de vuelta por una calle entre edificios ajardinados. Son las 16:50.


Cuando faltan 80 metros para llegar a casa, llama mi atención una aglomeración de hormigas. Desde arriba parecen Formica. Me agacho por si se trata de una salida de machos y reinas, un acontecimiento que siempre provoca la agitación general de los hormigueros. Observo entonces un comportamiento peculiar: varias obreras se revuelven agresivamente alrededor de una hendidura...


Este comportamiento lo conocía bien de Polyergus rufescens, la hormiga amazona. Me fijo ahora en el color rojizo de las obreras y me asalta la duda: ¿Polyergus en plena ciudad y junto a mi casa? Cojo entre los dedos un par de individuos y, casi sin mirarlos, acelero el paso. En cinco minutos estoy expectante ante la lupa binocular. La sorpresa es mayúscula. Tengo ante mis ojos el peciolo rotundo y las mandíbulas falcadas de Polyergus rufescens. Increíble.



Estas fascinantes hormigas son difíciles de localizar. A ellas he dedicado muchos días de observación en Almazán, Soria, y varias entradas de este blog. De ellas dijeron B. Hölldobler y EO Wilson que sus masivas incursiones en busca de pupas de Formica (con cuyos adultos compondrán una colonia mixta) es el mayor espectáculo que puede deparar la mirmecología. 



sábado, 14 de febrero de 2015

La hormiga más pequeña

The smallest ant

En 2004 Fernando Fernández, experto en hormigas neotropicales, describió la obrera de una nueva especie procedente del Brasil a la que denominó Carebara minuta. Medía tan solo de 0.99 a 1 mm de longitud, lo que hizo afirmar al autor que se trataba probablemente de la hormiga más pequeña del hemisferio occidental.
Frente a los géneros más grandes como Dinoponera, con obreras que pueden alcanzar los 3 cm, el género Carebara cuenta con algunas de las obreras más diminutas, como queda reflejado en los nombres que han recibido varias de sus especies: C. infima, C. minima, C. minuta, C. nana, C. nanus, C. pygmaeus. Pero tan pequeñas como las obreras de Carebara, y más delgadas, son las del género Leptanilla, todas distribuidas por el hemisferio oriental. Su nomenclatura nos indica igualmente la miniaturización a que han llegado: L. exigua, L. minuscula, L. nana, L. tenuis… Baroni Urbani (1977) declaró que L. nana (1 mm), L. oceanica (1-1.2 mm) y L. boltoni (1.1-1.2 mm) eran las hormigas más pequeñas conocidas hasta entonces. 
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A finales de agosto de 2014, en un berlese donde coloqué una muestra de 20 kg de tierra recogida en Madrid, aparecieron 4 obreras de Leptanilla. Tres de ellas eran claramente L. charonea, de color amarillo pálido y con cabeza elongada de lados paralelos. La cuarta obrera llamó mi atención por su color blanquecino translúcido. Al compararla con las otras resultó ser, además, bastante más pequeña. Su longitud desde el borde anterior del clípeo hasta el extremo del gastro era de 0.97 mm. Tenía ante mí, a no dudar, una de las hormigas más pequeñas del mundo. Esta es su imagen al microscopio óptico:


Para que el lector se haga una idea cabal de su tamaño, he colocado la obrera junto al pretarso de una Pachycondyla sp colectada al pie de un tepuy venezolano por mi compañero y espeleólogo Ángel Montero:


¿Se trata acaso de una especie diferente de L. charonea? En la siguiente imagen muestro la obrera en cuestión junto a una de L. charonea (vista dorsal, con lupa estereoscópica):


Adviértase que el ejemplar pequeño, Leptanilla sp, tiene la cabeza colapsada, algo habitual en la preparación post mórten de estas especies extremadamente delicadas. En tales condiciones la cabeza se ensancha, sus lados se vuelven convexos y el margen posterior se emargina. 
En vista de perfil tanto el peciolo como el pospeciolo son menos corpulentos (flecha roja). La quilla subpeciolar es más corta; el borde antero-dorsal del pospeciolo forma un marcado ángulo agudo en su declive; el pospeciolo presenta en la parte media dos depresiones transversales que le dan un aspecto lobulado:


Quizá la diferencia más notable se halla en la forma del peciolo en vista dorsal: sus lados son casi paralelos, dándole un aspecto cuadrangular que no presenta ninguna especie de Leptanilla. En la imagen que sigue comparo los mesosomas y peciolos, en vista dorsal, de 4 obreras de L. charonea con Leptanilla sp (flecha roja).


A pesar de las diferencias señaladas, la prudencia recomienda no ir más allá. Mi experiencia de muestreo sistemático me invita a pensar que la misma muestra de tierra contendrá, por lo general, una misma especie y colonia de Leptanilla. Si el lector se fija un poco en los 4 peciolos y pospeciolos de L. charonea de la imagen anterior (correspondientes a obreras de 4 colonias diferentes), constatará cierta variabilidad en forma y tamaño. La pequeñísima Leptanilla podría estar en uno de los extremos del rango de variación de la especie.
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La solución al interrogante planteado (en este y otros casos) podría venir por varias vías: encontrar colonias amplias con el mismo morfotipo; hallar sus sexuados, machos o reinas, que suelen presentar diferencias más marcadas que las obreras; realizar análisis comparados de ADN. Todo indica que el género Leptanilla, en la Península Ibérica, debe ser más diverso y distribuido de lo hasta ahora imaginado. La escasez y dispersión de las muestras, la dificultad de manipulación y preparación de hormigas tan pequeñas, la variabilidad intraespecífica, la posible existencia de especies muy similares o casi crípticas requeriría en el futuro, a ser posible, de un banco de datos fotográficos que facilite y ordene el trabajo de los mirmecólogos interesados en este enigmático  y fascinante grupo de hormigas.

Referencias: 
  • BARONI URBANI C. 1977. Materiali per una revisione della sottofamiglia Leptanillinae Emery (Hymenoptera: Formicidae). Entomologica Basiliensia 2: 427-488.
  • FERNÁNDEZ F. 2004. The American species of the myrmicine ant genus Carebara Westwood (Hymenoptera: Formicidae). Caldasia 26(1): 191-238.

domingo, 8 de febrero de 2015

La glándula esternal de Leptanilla

The sternal gland of Leptanilla

En ocasiones no parece demasiado difícil hacer descubrimientos morfológicos. Elíjase, por ejemplo, un insecto raro o poco estudiado, y aplíquese a continuación una técnica adecuada. En breve, el ojo experto tendrá ante sí, muy probablemente, estructuras nuevas y desconocidas.
Tal sucedió a Hölldobler et al (1989) cuando eligieron como objeto de estudio varias obreras y una reina de Leptanilla japonica y L. escheri. Se trata, como vengo contándoles, de unas hormigas minúsculas, ciegas, hipogeas, extremadamente difíciles de colectar y consideradas entre las más antiguas de la familia Formicidae.
Primeramente fijaron los ejemplares y los incluyeron en resinas como el epoxi, de rápido endurecimiento. Después realizaron finos cortes seriados con el micrótomo. Finalmente, tiñeron los cortes para su inspección al microscopio óptico.
El resultado fue espléndido: varias glándulas no descritas hasta entonces, y entre ellas una especialmente interesante que denominaron glándula esternal. Dicha glándula única, no pareada, de unas 100 micras de anchura, está situada directamente sobre la parte media del VII esternito de las obreras (las reinas carecen de ella). Encapsulada en una capa de cutícula, está atravesada de arriba abajo por numerosas proyecciones cuticulares entre las que se hallan las grandes células glandulares.
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Quise ver por mi mismo la glándula esternal de Leptanilla. Dado que las obreras de este género están poco pigmentadas y son notablemente transparentes –más aún si se incluyen en medios con alto índice de refracción como el bálsamo de Canadá–, me fue posible observarla al microscopio sin necesidad de cortes histológicos ni tinción alguna.





En vista lateral se aprecian las proyecciones cuticulares de aspecto arborescente. Hölldobler et al (1989) no encontraron conductos secretores. Sin embargo localizaron, en la base de la cápsula glandular, unos pequeños poros por los que debería exudar la secreción. Este tipo de estructura glandular solo se ha hallado en el género Leptanilla, lo que descarta cualquier homología con otras glándulas esternales descubiertas en varias subfamilias de hormigas y remite a un origen evolutivo independiente.
Los autores de la investigación hicieron cortes sagitales, correspondientes a una perspectiva lateral de la glándula. La curiosidad me llevó a intentar obtener una vista dorsal de la misma (equivalente a un corte frontal). Bastó con poner al microscopio una obrera dispuesta horizontalmente, con la superficie ventral sobre el portaobjetos.



En esta vista dorsal destaca un círculo reticulado, correspondiente a las terminaciones de las proyecciones cuticulares que se aprecian en la vista lateral. ¿Cuál es la función de esta glándula? Según Hölldobler et al (1989) es muy probable que sea el reservorio de las feromonas con las que las obreras de Leptanilla establecen pistas de reclutamiento en las profundidades del subsuelo.

Referencias:

HÖLLDOBLER B, PALMER JM, MASUKO K, BROWN WL Jr. 1989. New exocrine glands in the legionary ants of the genus Leptanilla (Hymenoptera: Formicidae: Leptanillinae). Zoomorphology (Berlin) 108:255-262.

domingo, 25 de enero de 2015

Filosofía y hormigas

Philosophy and ants

Durante los meses de verano de 2014 ocupé mi tiempo libre en dos actividades: la búsqueda y observación de las minúsculas y raras hormigas del género Leptanilla, y la lectura de 3 libros de filosofía, los que dedicó Julián Marías a desentrañar la obra de su maestro Ortega y Gasset (Ortega, circunstancia y vocación 1 y 2, y Ortega: Las trayectorias). Con frecuencia siento la necesidad de simultanear la actividad naturalista (en el campo o frente al microscopio) con algo en principio ajeno y distanciado: la lectura ensimismada de libros de poesía o pensamiento.
Ortega nos enseñó que la vida humana es la realidad radical donde hallamos las demás realidades. La vida humana concreta, en su desenvolvimiento personal e histórico, irá dándonos razón de las cosas. Este método -la razón vital- es estructuralmente narrativo: para entender hay que contar historias.

Libros de Julián Marías sobre la filosofía de Ortega y Gasset y gradillas con muestras de hormigas del género Leptanilla

La incursión en esta filosofía me ha hecho preguntarme qué hago dedicando tanto tiempo a las hormigas, una actividad, en mi caso, esencialmente solitaria y fuera de los círculos académicos. Finalmente no doy otra respuesta que la mera curiosidad y emoción que me produce el acercamiento a la naturaleza. Pero, además, me ha hecho atisbar la complejidad e importancia de los conceptos. Si entonces me vuelvo a la mirmecología, creo ver con claridad algunas dificultades conceptuales no resueltas. Pienso en el concepto de organismo aplicado a las colonias de hormigas, o en la afirmada inteligencia simbólica e instrumental de algunas especies. La misma taxonomía parece alejarse cada vez más del ideal cartesiano de lo claro y distinto. Una ojeada a la obra del mirmecólogo Bernhard Seifert resulta turbadora. En algunos géneros de hormigas cerca de la mitad de las especies son crípticas, indistinguibles de sus hermanas gemelas. Carecemos para ellas de caracteres anatómicos claves, y es menester recurrir a elaborados métodos de morfología estadística, a técnicas de análisis molecular y electroforético, a detallados estudios de ecología y comportamiento comparados. El concepto de especie se somete a revisión, se aleja del clasicismo tipológico y pende, como de un hilo, del criterio de unos pocos expertos.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Imágenes de la reina de Leptanilla charonea

Images of the queen of Leptanilla charonea

En la colección entomológica de la Facultad de Biología de la Universidad Complutense  (Madrid) se conserva el único ejemplar conocido hasta ahora de reina de Leptanilla charonea. Se trata del ginotipo descrito por López et al (1994) y colectado en Mejorada del Campo, Madrid. Dicho ejemplar, en fase de fisogastria y preparado en portaobjetos, se encuentra algo deteriorado: está partido por la mitad, aplastado parcialmente y con la cabeza y el tórax quebrados. En el verano de 2013 colecté en Madrid 3 nuevas reinas sin fisogastria de esta minúscula especie, completamente ciega, áptera e hipogea. Una de ellas la he incluido en bálsamo de Canadá. Dada su rareza y escasez, me ha parecido interesante compartir algunas imágenes de la misma obtenidas mediante microscopio óptico.

Vista dorsal de la reina de Leptanilla charonea:


Cabeza en vista dorsal. Las mandíbulas carecen de dentículos. La flecha negra indica la protuberancia en el brazo anterior del tentorium:


Detalle de la cabeza mostrando el clípeo y 4 largas setas en su borde anterior (flechas negras):


Peciolo y parte del primer segmento del gastro mostrando la pilosidad (en vista dorsal):


Propodeo, peciolo y primer segmento gastral mostrando la musculatura interna (en vista dorsal y empleando lentes de polarización). El peciolo único de la reina tiene 4 haces de fibras musculares, los mismos que el primer peciolo de las obreras:


Referencias: 
  • LÓPEZ F., MARTÍNEZ M. D., BARANDICA J. M. 1994. Four new Species of the Genus Leptanilla (Hymenoptera: Formicidae) from Spain. Relationships to Other Species. Sociobiology 24/2(1): 34.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Sobre una estructura cuticular en el 4º segmento abdominal de los machos de Leptanilla

On a cuticular structure in the 4th abdominal segment of Leptanilla males

Mientras inspeccionaba al microscopio algunos machos de Leptanilla que tengo preparados en bálsamo de Canadá, llamó mi atención una sutil banda transversal que recorre la parte anterior del IV tergito abdominal (o lo que es lo mismo, la superficie dorsal del 2º segmento del gastro). En la siguiente imagen muestro la localización del IV segmento abdominal en un macho de Leptanilla:


Pronto advertí que otra banda similar se hallaba en el esternito de ese IV segmento abdominal (esto es, en la superficie inferior del 2º segmento del gastro). Para distinguir mejor estas finas estructuras utilicé un microscopio con contraste de fases, separando en algunos casos el III segmento abdominal.
La banda transversal del IV tergito abdominal consiste en una serie de estrías o surcos que se entrecruzan en varios puntos formando celdillas alargadas de un grosor de entre 3 y 10 micras, llegando a contarse 5 o 6 capas superpuestas de dichas celdillas. La banda, de aproximadamente 200 micras de anchura, recorre casi enteramente el tergito, en paralelo y muy cerca de su borde anterior:


 

La banda transversal del IV esternito abdominal es similar a la del tergito, pero más corta, de unas 110 micras de anchura, con estrías aparentemente más profundas y formada por 4 o 5 capas de celdillas superpuestas:



Si observamos ahora el gastro de un macho de Leptanilla en vista lateral, se aprecian dos leves depresiones en las superficies dorsal y ventral del IV segmento abdominal. Se corresponden exactamente con las bandas estriadas del tergito y del esternito. A mayor aumento se detectan en dichas depresiones unos finos dentículos (señalados con flechas negras en la siguiente imagen) indicativos del relieve generado en la cutícula por los surcos y elevaciones de la banda:


Esta banda estriada aparece en todos los machos de Leptanilla que he observado al microscopio –medio centenar–, incluyendo ejemplares de varios morfotipos. Es, por tanto, un carácter constante. Su particular escultura, y la ausencia de pilosidad, destaca sobre el resto de la superficie cuticular del IV segmento abdominal. En ningún otro segmento encontramos dicha estructura. ¿Qué función puede tener? Quizá sea un carácter irrelevante, derivado secundariamente de la arquitectura anatómica del abdomen. Quizá tenga funciones mecánicas o de movilidad del gastro vinculadas a un rasgo único del IV segmento abdominal de los machos de la subfamilia Leptanillinae: la no fusión del tergito con el esternito (Bolton, 1990).
Una segunda función podría ser la de servir de órgano estridulador. En tal caso, las bandas estriadas del IV segmento abdominal (que constituirían el pars stridens o fila) frotarían los respectivos bordes posteriores esclerotizados del tergito y del esternito del III segmento (que actuarían a modo de plectrum o rascador).
La estridulación se conoce en 5 subfamilias de hormigas: Myrmicinae, Pseudomyrmecinae, Ponerinae, Ectatomminae y Nothomyrmecinae (Hölldobler y Wilson, 1990; Ferreira et al, 2010). En todas ellas el plectrum se sitúa en el III segmento abdominal, y el pars stridens en el IV. Y siempre dorsalmente, en los tergitos, salvo estas tres excepciones: Nothomyrmecia macrops y Streblognathus aethiopicus tienen el órgano estridulador en los esternitos (Taylor, 1978; Ware, 1994); Rhytidoponera metalica, por partida doble, tanto en en el tergito como en el esternito (Whelden, 1960). En un extenso estudio que abarcó 1354 especies de hormigas pertenecientes a 205 géneros, Markl (1973) concluyó que todos los géneros de Pseudomyrmecinae tenían aparato estridulador, en Myrmicinae el 83%  y en Ponerinae el 48%.
En relación con los géneros de la subfamilia Leptanillinae, Baroni Urbani (1977) y Bolton (1990) afirmaron en sus respectivas revisiones que carecen de aparato estridulador, aunque dicha afirmación la basaron únicamente en la casta obrera. La posibilidad de que los machos de Leptanilla estridulen sería verdaderamente sorprendente. Ciertamente la estructura estriada que acabo de describir difiere notablemente de los órganos estriduladores típicos, provistos de numerosos surcos regularmente paralelos. Pero dicha estructura se halla precisamente en el IV segmento abdominal, donde se han localizado hasta ahora todos los órganos estriduladores de las hormigas. Quede constancia de esta mera hipótesis de trabajo, que requeriría para su confirmación de fotografías con microscopio electrónico de barrido, así como de experimentos y observaciones de comportamiento, principalmente la grabación en vivo de los diminutos machos de Leptanilla.

Referencias: 
  • BARONI URBANI C. 1977. Materiali per una revisione della sottofamiglia Leptanillinae Emery (Hymenoptera: Formicidae). Entomologica Basiliensia 2: 427-488.
  • BOLTON B. 1990. The higher classification of the ant subfamily Leptanillinae (Hymenoptera Formicidae). Systematic Entomology 15: 267-282.
  • FERREIRA R.S., POTEAUX C., DELABIE J.H.C., FRESNEAU D. & RYBAK F. 2010. Stridulations reveal cryptic speciation in Neotropical sympatric ants. PLoS ONE 5(12): e15363.
  • HÖLLDOBLER B, WILSON EO. 1990. The ants. Cambridge, Mass: Harvard University Press. 732 p.
  • MARKL H. 1973. The evolution of stridulatory communication in ants. In: Proceedings IUSSI VIIth International Congress, London, 10-15 September, 1973. Southampton: University of Southampton, pp. 258-265.
  • TAYLOR RW. 1978. Nothomyrmecia macrops: a living-fossil ant rediscovered. Science 201: 979-985.
  • WARE A. B. 1994. Factors eliciting stridulation by the ponerine ant Streblognathus aethiopicus Smith (Hymenoptera: Formicidae). Aggressive Behavior 2: 31-36. 
  • WHELDEN R. M. 1960. The anatomy of Rhytidoponera metallica F. Smith (Hymenoptera: Formicidae). Annals of the Entomological Society of America 53: 793-808.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Leptanilla: ¿rareza o artefacto?

Leptanilla: rareness or artifact?

En un sugerente artículo Espadaler y López-Soria (1991) se preguntaban hasta qué punto eran verdaderamente raras y escasas algunas especies de hormigas mediterráneas difíciles de encontrar y ausentes en los listados faunísticos de muchas regiones. Durante 5 años muestrearon 400 m2 de un jardín urbano en Barcelona, colectando, junto a especies de amplia distribución, otras como Hipoponera abeillei, Cryptopone ochracea, Chalepoxenus muellerianus o Leptanilla sp. Concluyeron que tal rareza en ciertas especies era en parte un “artefacto” consecuencia de la falta de muestreos intensivos con los métodos adecuados (por ejemplo, en el caso de las especies hipogeas, el uso de las técnicas de lavado de tierras o el sistema de Berlese).
Tras más de 20 años desde la publicación del artículo, el tiempo está dando la razón a estos mirmecólogos españoles. En lo que al género Leptanilla se refiere, merece la pena recordar el balance de las dos campañas seguidas en las que he estado cavando en unos 100 m2 de un talud cercano a Madrid: en las muestras de tierra aparecieron 3 o 4 tipos de obreras pendientes de determinación, y, flotando en unas piscinas adyacentes a dicho talud, machos con 4 o 5 morfologías diferentes.

Talud donde se realizaron las excavaciones a la búsqueda de Leptanilla. Madrid

Fijémonos en uno de esos morfotipos de macho, el que he denominado provisionalmente Leptanilla sp Madrid-B, que recientemente encontré asociado a uno de los tipos de obreras.

Macho de Leptanilla sp Madrid-B

En la siguiente gráfica represento las capturas de estos machos en unas pequeñas piscinas del INIA (Madrid) entre julio y setiembre de 2013 y 2014.


Quedémonos ahora con el total de la recolección de 2014: 151 ejemplares recogidos minuciosamente, casi a diario y durante dos meses, flotando sobre una lámina de agua de 40 m2. Hagamos cálculos sobre una hectárea: si en 40 m2 de piscina se recogieron 151 ejemplares, en 10000 m2 circundantes podrían recogerse 37750. Consideremos seguidamente el tamaño poblacional de las colonias de Leptanilla; encontré 4 colonias que parecían estar completas: 101, 175, 227 y 196 obreras respectivamente, lo que da una media de 175 obreras por colonia. En la colonia de 227 obreras hallé asociados, bajo tierra, 7 machos de Leptanilla sp Madrid-B, por tanto un 3% del total de la colonia. Este porcentaje debe ser sensiblemente inferior al porcentaje real de machos, parte de los cuales podrían haber emergido ya al exterior. Supongamos que los machos constituyen, aproximadamente, un 10% del total de los individuos de la colonia. Tendríamos entonces que una colonia media de 175 individuos albergaría 17.5 machos. Finalmente, dividamos los 37750 machos caídos a lo largo del verano en una hectárea, entre 17.5, y obtendremos el número de colonias de Leptanilla sp Madrid-B para dicha parcela: 2157.
Dado que este morfotipo de Leptanilla supone, aproximadamente, el 25 % de la recolección anual de machos en las piscinas, el número total de nidos para las diferentes especies de Leptanilla en mi zona de excavación rondaría los 8000 por hectárea. Ciertamente esta cifra oscilará con mayor o menor amplitud, arriba o abajo, en función de diversos factores, como el meteorológico o el número de machos que produzcan las colonias. Pero puede concluirse razonablemente que estas hormigas primitivas y subterráneas, tradicionalmente consideradas de excepcional rareza, son relativamente abundantes, al menos localmente. Quizá en el futuro resulte ser un grupo más diverso y distribuido de lo hasta ahora imaginado.

Referencias:

Espadaler X., López-Soria L. 1991. Rareness of certain Mediterranean ant species: fact or artifact? Insectes Sociaux 38: 365-377.

martes, 2 de septiembre de 2014

Una trampa sencilla para capturar machos de Leptanilla

An easy trap for capturing Leptanilla males

En entradas pasadas he comentado al lector la enorme dificultad de colectar ejemplares de Leptanilla, sobre todo las diminutas obreras y reinas subterráneas. Los machos alados, en sus salidas al exterior, son capturados con mayor frecuencia, especialmente en piscinas o mediante trampas de captura en vuelo. Se trata, en todo caso, de minimizar paso a paso el factor azar. Para buscar obreras en cualquier localidad, conviene primero saber si hay machos. Si los hay, podemos tener una razonable certidumbre de que bastante cerca, bajo tierra, habitan las hembras (en mi caso las encontré en un radio inferior a 50 metros alrededor de las piscinas donde flotaban los machos). Una vez localizadas las primeras obreras –en mi caso tras dos meses de excavaciones– podemos volver a tener cierta seguridad de que habrá otras colonias a muy poca distancia. Tal ha sido mi experiencia durante dos campañas de verano: unas 15 colonias aparecieron cavando en un mismo frente de unos 10 metros de longitud.
De lo dicho se concluye el interés de encontrar los machos que vuelan en verano desde finales de junio a finales de setiembre, siempre que acompañe el buen tiempo. Si no se dispone de piscinas o albercas en la zona de búsqueda, podemos colocar pequeñas trampas. Recientemente comprobé, no sin sorpresa, que los machos de Leptanilla realizan vuelos de noche, y que son atraídos hacia las radiaciones ultravioletas emitidas por una linterna. Estos días he mejorado el sistema para hacer la trampa nocturna más autónoma. He adquirido en la tienda de Amazon una pequeña lámpara solar antimosquitos. Dicha lámpara, de 14 cm de ancho, emite luz led blanca o UV (a seleccionar con un interruptor) y está rodeada de una malla con voltaje para matar los mosquitos. En la parte superior se encuentra la placa solar que carga la batería durante el día. La pila AA de 600 mAh (NiMH) puede cambiarse por otra de más capacidad, por ejemplo de 2000 mAh. Dispone de un sensor que activa la lámpara al anochecer.


A los efectos de probarla para la captura de machos de Leptanilla, retiré el tubo largo que se utiliza para clavarla en tierra, así como la cubierta metálica protectora. Para evitar la electrocución de los insectos metí la lámpara en un tarro transparente, en cuyo fondo puse unas piedras para dar estabilidad al conjunto. El tarro lo coloqué dentro de una bandeja con agua.


Puse la trampa a unos 20 metros de la zona donde excavo (un talud situado 7 km al norte de Madrid), y la dejé allí el fin de semana del 30 al 31 de agosto de 2014. El 1 de setiembre por la mañana inspeccioné la bandeja: junto a una docena de polillas y varios mosquitos, había 5 machos de Leptanilla correspondientes a dos especies.


Este tipo de trampas de bajo coste, recargables por energía solar, puede servir a los mirmecólogos en la busca de estas raras hormigas. La visibilidad de la lámpara, y por tanto su efectividad, puede incrementarse inclinando o elevando el tarro transparente, o quizá poniendo un espejo debajo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Una web para las hormigas de España

A web for Spanish ants

Disponíamos, hasta hace poco, de dos excelentes webs dirigidas por Kiko Gómez y Xavier Espadaler: Formicidae.org y hormigas.org. La primera ha desaparecido y la segunda, hormigas.org, dedicada en exclusiva a las hormigas ibéricas, dejó de actualizarse.
El maestro y naturalista de Guadalajara José Alberto Fernández ha estrenado una nueva web, “Mirmecología”, centrada en las hormigas de España. En continuo progreso y periódicamente actualizada, muestra fichas de todas las especies, con mapas de distribución por provincias, tablas de vuelos y fotografías.


La web incluye, además, una sección con artículos mirmecológicos del autor que pueden descargarse. No deje el lector de echarles un vistazo: mirmecología y meteorología, un curioso método para eliminar el ácaro rojo, una guía didáctica para escolares…, y un interesantísimo artículo sobre la pronunciación de los nombres latinos con que se denominan a los diferentes taxones de hormigas.

Hay que felicitarse por la aparición de esta web, que será de gran utilidad para la comunidad creciente de expertos y aficionados a la mirmecología en España.

jueves, 14 de agosto de 2014

Un hallazgo inesperado: machos asociados a obreras en Leptanilla sp Madrid-B

An unexpected finding: worker-associated males in Leptanilla sp Madrid-B

[ABSTRACT. 7 males have been found associated with 227 workers and 4 larvae of Leptanilla sp Madrid-B. The colony was extracted from the soil sample by means of Berlese method. No queen appeared in the sample. This is the second time, after Ogata et al (1995), that such a male-worker association is found in the subfamily Leptanillinae.]

Precedentes
La taxonomía de la enigmática y primitiva subfamilia Leptanillinae está lastrada por la extrema dificultad de encontrar juntas todas las castas. Dos de los seis géneros de que se compone se han descrito únicamente en base a unos pocos machos. Una situación similar se da en las 44 especies conocidas del género Leptanilla. De las 21 especies descritas para el área mediterránea, 11 lo han sido en base a obreras y reinas, y 10 en base a machos (Ward y Sumnicht, 2012). Ello a dado lugar a una doble taxonomía con probables sinonimias pendientes de resolver.
En este sentido, Bolton (1990) planteó la necesidad de encontrar colonias completas de especies de la subfamilia Leptanillinae que contuvieran tanto hembras como machos. Cinco años después, Ogata et al (1995) descubrieron el macho asociado a las obreras de Leptanilla japonica. Scupola y Ballarin (2009) pusieron en duda este hallazgo argumentando que dicho macho fue encontrado aislado y en año diferente al del resto de castas. Sin embargo, una lectura atenta del artículo de Ogata et al (1995) deja bien claro la procedencia del macho: fue encontrado en estado de pupa por Masuko (1990, tabla 1) en una colonia compuesta por 100 obreras y 1 reina. Posteriormente, en el laboratorio, eclosionó el macho adulto que describieron Ogata et al (1995).
Más recientemente, se ha comenzado a secuenciar el ADN de algunas castas. Ward y Sumnicht (2012) han secuenciado varios genes de 3 tipos de machos localizados en la isla de Rodas con la esperanza de encontrar algún día obreras que permitan realizar los emparejamientos. Pero el problema sigue latente: encontrar juntos, o en zonas cercanas, machos y obreras. El caso de Australia es singular. Se ha descrito una sola especie en base a obreras, Leptanilla swani. Desde hace algunos años se han capturado machos aislados con cierta frecuencia, pero la adscripción de dichos machos a L. swani es todavía una mera suposición, según me ha transmitido personalmente el profesor Brian Heterick, experto en hormigas australianas. No cabe descartar que un análisis detenido de los machos colectados en Australia revele la existencia de nuevas especies. 
***
El hallazgo 
El pasado 1 de agosto de 2014, tras 5 semanas de excavaciones sin encontrar una sola Leptanilla, vi con sorpresa, flotando en la bandeja con agua del Berlese, numerosas obreras. La muestra de tierra la extraje de un talud junto a un arroyo seco situado 7 km al norte de Madrid. Cavé a una profundidad de entre 10 y 40 cm. La colonia estaba compuesta por 227 obreras entre las que, desafortunadamente, no estaba la reina. Los individuos los recogí cuidadosamente, uno a uno, con la punta de una aguja enmangada. Como operación final, filtré el agua de la bandeja a través de una fina tela de tul. Al ponerla bajo la lupa estereoscópica contemplé con asombro 7 machos del mismo tipo. ¡Eran machos de la colonia a la espera de emerger a la superficie! Desde mediados de julio este tipo de machos viene efectuando vuelos nupciales de acuerdo con las colectas que realizo en unas piscinas cercanas, constituyendo, aproximadamente, el 25% del total de machos capturados.
En la siguiente imagen muestro parte de las obreras y los 7 machos:

 Obreras y machos de Leptanilla sp Madrid-B

Este morfotipo de macho me era bien conocido. En otra entrada de este blog lo denominé provisionalmente Leptanilla sp Madrid-B, fácilmente distinguible de los otros morfotipos por su tamaño, cabeza ancha cuadrangular y gran genitalia con los estipes armados de largos y curvados apéndices. 


Este macho fue también el que filmé hace tiempo a cámara lenta durante un corto trayecto de vuelo, lo que me permitió analizar algunas características del mismo, como la frecuencia de aleteo (150/s) o la existencia de contactos dorsales entre las alas (fenómeno conocido como “clap and fling”, capaz de incrementar el coeficiente de elevación en insectos muy pequeños).
Queda por determinar la especie de estas obreras cuyos machos asociados acabo de hallar. Además de individuos adultos encontré una pupa de obrera y 4 larvas. La preparación en portaobjetos de una de estas larvas reveló un dato interesante: su mandíbula exodonta tiene 6 dentículos, uno menos que la de la larva de Leptanilla zaballosi (Barandica et al, 1994).

 Mandíbula de la larva de Leptanilla sp Madrid-B mostrando 6 dentículos

Referencias:
  • BARANDICA J.M., LÓPEZ F., MARTINEZ M.D., ORTUNO V.M. 1994. The larvae of Leptanilla charonea and zaballosi (Hymenoptera: Formicidae). Deutsche Entomologische Zeitschrift 41: 147-153.
  • BOLTON B. 1990. The higher classification of the ant subfamily Leptanillinae (Hymenoptera Formicidae). Systematic Entomology 15: 267-282.
  • MASUKO K. 1990. Behavior and ecology of the enigmatic ant Leptanilla japonica Baroni Urbani (Hymenoptera: Formicidae: Leptanillinae). Insectes Sociaux 37: 31-57.
  • OGATA K., TERAYAMA M., MASUKO K. 1995. The ant genus Leptanilla: discovery of the worker-associated male of L. japonica, and a description of a new species from Taiwan (Hy-menoptera: Formicidae: Leptanillinae). Systematic Entomology 20: 27-34.
  • SCUPOLA A., BALLARIN R. 2009. The genus Leptanilla Emery, 1870 in Sicily (Hymenoptera: Formicidae). Myrmecological News 12: 129-132.
  • WARD P.S., SUMNICHT T.P. 2012. Molecular and morphological evidence for three sympatric species of Leptanilla (Hymenoptera: Formicidae) on the Greek island of Rhodes. Myrmecological News 17: 5–11.