lunes, 25 de junio de 2012

Memoria sobre las hormigas inglesas (1747)

An account of English ants (1747)

Hoy han salido de imprenta 25 ejemplares de la Memoria sobre las hormigas inglesas de William Gould (1747). Les he echado un vistazo de viejo lector y estoy contento: han quedado aceptablemente bien. Atrás quedan varios meses dedicados a la traducción y elaboración del prólogo. Ahora, sin apenas difusión ni distribución, este libro autoeditado (Editorial Vision Libros, con una versión para ebook) tiene vida propia, la vida siempre azarosa y enigmática de los libros… Desde hace varios años me he empeñado en esta aventura un tanto extraña y bohemia de recuperar textos históricos de la mirmecología. Primero fue el libro de Huber (2005), después el de Réaumur (2006), más tarde los de Büchner/Romanes (2008), Wheeler (2009) y Mutis (2010), y finalmente este último de Gould recién publicado (2012). 


La historia siempre puede enseñarnos cosas. Los primeros naturalistas que estudiaron las hormigas -partiendo casi de la nada- hubieron de enfrentarse no sólo a la dificultad de obtener y organizar los datos que iban ganando para la ciencia, sino a su interpretación rigurosa y genuinamente biológica. En este aspecto, el de la adecuada comprensión e interpretación de los fenómenos, el naturalista contemporáneo se enfrenta a retos parecidos. La extraordinaria acumulación de datos y los poderosos métodos actuales de análisis y observación no garantizan, de por sí, una aproximación veraz y fructífera. La historia de la ciencia nos muestra la necesidad de mantener constantemente un espíritu crítico y atento que evite la recaída, una y otra vez, antes y ahora, en falacias y desvaríos pseudocientíficos. 
Ojalá este nuevo librito, como los anteriores, pueda servir a alguna persona de entretenimiento y reflexión.

jueves, 21 de junio de 2012

San Vicente Ferrer y las once sabidurías de las hormigas

St. Vincent Ferrer and the eleven wisdoms of the ants

San Vicente Ferrer  (Valencia, 1350-1419) fue un hombre austero, jovial y de sólida formación académica. Publicó varios tratados filosóficos, teológicos e históricos. A partir de 1399 dio un giro a su vida e inició una intensa actividad predicadora que le llevó a recorrer diversos países de la Europa occidental. Se conservan numerosos sermones suyos en valenciano, castellano y latín.

San Vicente Ferrer predicando (Alonso Cano, 1644-1645)

Entre estos sermones se halla un curiosísimo texto valenciano en el que, siguiendo la tradición de los exempla medievales, pone a las hormigas como ejemplo de los hombres. Ferrer recurre a las narraciones clásicas de Plinio, Eliano o Esopo, pero el conjunto de las “Once sabidurías de las hormigas” parece indicar que debió observar a las hormigas con interés mientras peregrinaba incansablemente a pie o en mula.
La transcripción del texto aparece en el artículo de Roque Chabás (1902) “Estudio sobre los sermones valencianos de San Vicente Ferrer que se conservan manuscritos en la Biblioteca de la Basílica Metropolitana de Valencia”, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos VI (3): 155-168. La dificultad que suponía su traducción al español me llevó a contactar con los Dominicos a través de su web (www.dominicos.org). Me escribió entonces Fray Alfonso Esponera Cerdán, de la Orden de Predicadores y Director del  Centro de Estudios sobre San Vicente Ferrer. Esponera, teólogo e historiador, experto en la vida y obra del santo, tuvo a bien traducirme el bonito texto sobre las hormigas. Desde aquí, mi más sincero agradecimiento.
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San Vicente Ferrer

LAS ONCE SABIDURÍAS DE LAS HORMIGAS PARA IMITACIÓN DE LOS CRISTIANOS

(Traducción de Alfonso Esponera Cerdán op)

            Once sabidurías de la hormiga, las cuales cada uno de vosotros debe tener en sí y tomar ejemplo de ella.
            La 1ª es que así como Dios da a los hombres la noche para el reposo y el día para el trabajo y a los animales lo contrario, la hormiga noche y día no cesa de trabajar.
            La 2ª es que todas las hormigas van por un camino y por una buena carrera.
            La 3ª es que las hormigas cuando van por su camino se besan unas a otras. Así debemos hacer nosotros, besarnos por la paz y buena concordia, remitiéndonos los rencores. Y por eso se da la paz en la Misa en la iglesia. Y por eso está mal hecho cuando se da la paz con la patena que todos besan en ella, que solamente debe ser besada por uno y aquel dar la paz a un hombre y aquel a todos los otros, y a una mujer con otra patena y aquella a todas las otras.
            La 4ª  es que la hormiga lleva mayor carga y más pesada que ella.
            La 5ª es que si alguna hormiga lleva alguna carga ella sola y no la puede llevar, va otra y le ayuda.
            La 6ª es que si alguna de ellas está enferma y no puede ir a la casa o agujero, la otra la lleva al agujero donde vive.
            La 7ª  es que si alguna de ellas muere, las otras le conducen al agujero, esto es a la fosa.
            La 8ª es que la hormiga a la tarde nunca deja el trigo fuera, antes bien lo oculta en cuanto puede.
            La 9ª es que el trigo corrompido y malo lo saca del agujero.
            La 10ª es que la hormiga durante todo el tiempo del verano junta muchos trigos y hace buena provisión para el invierno, de tal forma que en el invierno pueda reposar y tener su provisión de tal modo que en el invierno no tenga que salir a mendigar.
            Pero se lee en una fábula. La cigarra ya veis que en el verano todo el tiempo canta y hace ruido, y cuando viene el invierno no tiene qué comer. Ella  va a la hormiga y le pide que por amor de Dios le preste trigo que pueda comer, porque tiene mucha hambre. Y la hormiga le responde: ¿Y qué hacías en el verano, por qué no recogiste? Ella le responde: En el verano yo cantaba y hacía ruido y no junté. Y la hormiga riéndose le dice: Comadre, dado que en el verano cantas, baila ahora en el invierno. Y no le da y así la cigarra muere de hambre.
            La 11ª es que todas las hormigas se soportan unas a otras y hay muchas en una casa, esto es lo que hacen en el agujero que habitan… Y nosotros no podemos comportarnos ni sufrir, no solamente en una casa, lo que es peor, en una villa o ciudad o calle, por los bandos y otras cosas que llevan a la perdición.



jueves, 7 de junio de 2012

“Libre de les formigues” (s. XV), un enigma bibliográfico

“Book of the ants” (XV c.), a bibliographical enigma 

He acudido a la Biblioteca Nacional de Madrid. Tras echar un vistazo a varios ficheros de la sala de manuscritos, me dirijo a la experta archivera: “Buenos días. Mire, estoy buscando un poco al azar un manuscrito titulado Libre de les formigues, que aparece citado en un inventario de libros que poseía un mercader catalán del siglo XV”. La archivera esboza una sonrisa y atiende mis palabras con interés creciente: “Fíjese   –le digo–, un texto sobre hormigas de mediados del siglo XV sería extraordinario, excepcional. No encontramos nada parecido hasta 1615, cuando el agustino Jeremia Wilde publicó De formica liber unus”. 

Biblioteca Nacional. Madrid

La amabilísima e informada archivera no tarda en proveerme de varios catálogos de manuscritos catalanes. En Manuscrits en català anteriors a la imprenta (1321-1474) de Josep Mª Madurell y Marimon (1974) aparece la referencia con claridad: 

Inventari parcial dels llibres, relictes per un personatge anònim, possiblement el mercader Joan de Junyent. 8 marzo 1466.
[…] 9. Item, un altre libre de forma de full, ab cubertes de pergamí, appellat lo Libre de les formigues.

El dato fue tomado de un documento conservado en el Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona (AHPB Antoni Vilanova, lligall 26, plec d’inventaris). 
Sabemos, por tanto, que el mercader Joan de Junyent poseyó dicho manuscrito. ¿Cuál fue su paradero? ¿Se conserva en algún archivo o biblioteca? Procedo a consultar los 5 volúmenes del Repertori de manuscrits catalans (1474-1714), obra dirigida y coordinada por Eulàlia Duran y Maria Toldrà (1998-2008). El manuscrito no figura en ningún sitio: probablemente se perdió para siempre.
Desconocemos, claro está, el contenido y enfoque de ese manuscrito con cubiertas de pergamino. En el inventario de Joan de Junyent aparece además un tratado sobre gemas y piedras preciosas, y es posible que el “Libro de las hormigas” tuviera también una temática naturalista. Si tal fuera el caso, sería la primera obra específicamente dedicada a las hormigas. La mera especificidad del título supone a veces, en las ciencias, un salto cualitativo en la aproximación al entendimiento de los fenómenos. Durante la Edad Media las hormigas fueron objeto de mención en los bestiarios, pero en forma de breves capítulos dentro del conjunto general de la obra. 

viernes, 1 de junio de 2012

Nuevas observaciones sobre el uso de piedras por Tapinoma nigerrimum

New observations on the use of stones by Tapinoma nigerrimum 

Un sencillo experimento me ha permitido corroborar la habitualidad con que las obreras de Tapinoma nigerrimum taponan los nidos de otras especies, en este caso uno de Lasius niger. Pero, además, ha servido para observar un uso diferente de las piedras por parte de las obreras de Tapinoma
El experimento consistió en colocar un cartoncito de 2 x 2 cm, con una gota de miel encima, a 15 cm de un nido de Lasius niger (con varias entradas) y a 7 metros de un nido de Tapinoma nigerrimum


La gota fue encontrada primeramente por tres o cuatro obreras de Lasius, que tenían cerca un sendero establecido en dirección a una zona ajardinada. En poco tiempo, la miel fue localizada por una obrera de Tapinoma, que segregó una pista de reclutamiento de 7 metros en dirección a su nido. Con la llegada de numerosas obreras de Tapinoma, las Lasius fueron expulsadas de inmediato. 
Lo más interesante vino a continuación. El sendero transitado por Lasius hacia la zona ajardinada pasaba a unos 7 cm de la gota de miel, lo que dio lugar a varias agresiones entre obreras de las dos especies. Entonces, un grupo de 30 o 40 obreras de Tapinoma se dedicó de manera exclusiva, durante varias horas, a acarrear piedras y colocarlas en un área que limitaba con el sendero de Lasius. Esto es, formaron una barrera frente al sendero. 


En esta fotografía, varias obreras de Tapinoma (señaladas con flechas rojas) acarreando piedras: 


En este video, el proceso en vivo: 


Al día siguiente, acabada la miel, volví a poner una nueva gota. Las exploradoras de Tapinoma, habituadas ya a la zona, reclutaron inmediatamente a un número aún mayor de obreras, quizá varios cientos. Este incremento provocó la expansión de las Tapinoma más allá de la barrera de piedras, con repetidas agresiones a las obreras de Lasius que transitaban por el sendero y con acercamientos a las entradas de sus nidos. Finalmente, comenzaron a taponar con piedras dichas entradas. A la mañana siguiente (sin miel en el cartón), pude comprobar que las Lasius habían abandonado su nido, y que éste había sido ocupado por una colonia de Tetramorium caespitum cfr
Este comportamiento de formación de barreras mediante colocación de piedras, puede servir para comprender mejor el taponamiento de nidos que se ha descrito en varias especies de hormigas. En nuestro experimento, las obreras de Tapinoma detectan el olor de la pista de Lasius y colocan piedras justo en el límite con ella. Este estímulo oloroso debe ser el mismo que desencadena el taponamiento de las entradas de nidos de otras especies. Pero si el olor al que se enfrentan las obreras de Tapinoma es el suyo propio, por ejemplo el de la pista feromonal de sus senderos, el comportamiento con respecto a las piedras cercanas es el opuesto: las retiran minuciosamente del camino transitado.